BAJO LAS LILAS ES EL PRIMER LIBRO QUE RECUERDO HABER LEÍDO- DE MUY NIÑA- EDITADO SIN ILUSTRACIONES, o muy escasas- portada y aisladas en capítulos- (quiero significar: primer paso hacia una literatura sin apoyo visual, que es lo que requieren generalmente las publicaciones infantiles) Lo cito porque creo que no sólo lo cercano (en tiempo y espacio) es grato a un lector. Niños y adultos gozamos de viajar con el imaginario, escuchar otras voces, pensar otros lugares y realidades.



Lo que aparezca en mi blog, sin referencia externa, puede ser utilizado citando la fuente.

Contacto:isamirna@yahoo.com.ar


Muchas gracias a los que envían comentarios a mi correo!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Luz de palabras


Ima escuchó un susurro. Noche de grillos. La primera lluvia de primavera se deslizó ayer en la tierra de la casa. Hoy se podía escuchar cómo las plantitas pugnaban por asomar. Pequeña rasgadura, luego la brizna verde y la canción de la brisa.
Apareció detrás del ceibo, que ya tiene sus brotes como pequeños ramilletes tenues, de textura sutil.
Tenía el pelo largo y broncíneo;  vestía como una campesina de cuentos. En los pies unas botitas incongruentes con la estación. Sonrió.
Ima casi se arrojó por la ventana, para mirarla de cerca, para tocarla.
Pero las separó un espacio que se parecía a agujas que rayaran las sombras.
Ima quiso hablar;  las palabras no le salieron por la garganta, por la boca. Se  formaron en su cerebro y se fueron. Eran una pregunta. Preguntaban por un nombre, por un lugar.
Otras señales llegaron.
-Me caí, íbamos a buscar luz  y me asomé mucho.
Buscar luz. Dijo que necesitaban luz, que no tenían estrellas propias, pero no había sombras, siempre hallaban claridad.
Ima quiso saber quiénes eran. La joven  dijonodijo que eran seres de cuentos, novelas; algunos,  espíritus de poesía o soldados de la inteligencia, hablantes de libros que hacen crecer las ciencias y el arte.
-   Cuéntame uno. Cuéntame Quiénes.
La joven dijonodijo:
 -    Yo soy Dulcinea del Toboso, la amada de Don Quijote, la de sus sueños. Cuando las letras me devolvieron a mi condición de Aldonza, me puse muy triste. Entonces torné a llorar, fue así que vinieron  desde el dominio y me invitaron a viajar con ellos; aunque todos creen que la ilusión se deshizo, yo sigo viviendo
Como Ima pensó, la joven que podía escuchar pensamientos le contó de su lugar de luznoluz.
  -    Hacemos cosas ordinarias, como encontrar palabras que los escritores no eligieron, o buscar todas las formas en que se cuentan los mitos, o escribir sobre la vida del cocinero de un rey de cuentos, o sobre la peluquera de Julieta, la niñera de Romeo…Hay niños y grandes. También brujas, pero las hadas no las dejan ser malas mucho rato. Cuando se ponen pesadas, les dan para tomar un té de arándanos y frutillas con pases mágicos y un montón de tilo y las mandan a dormir en colchones de palabras que son mullidos y hacen soñar.
Tenemos- agregó- muchísimos entretenimientos- los fabrica un ingeniero virtual que es cartonero y  se zambulle en la basura electrónica buscando restos servibles.
 -         Siempre supe que los textos vivían- pensó Ima - ¿Vas a decirme el nombre del lugar de donde vienes?
 -     Nunca lo supe. Depende del lector que lee, de la mano que escribe.
 -         ¿Y es un mundo?
 -     Para los que puedan verlo. Encontrarlo. Ahora lo mejor será que me regales luz.
  -         No soy una estrella. No tengo estrellas. Aquí abajo no vas a encontrar. Sólo reflejo o luz artificial
  -         Es que no entendiste. Yo tomo de tus ojos, o de otros ojos, de los destellos que se forman cuando lees, de los dedos de quienes decodifican  puntos, de los oídos que escuchan,  de pensamientos  que de pronto se enciendan.
Ima sintió que no se asombraba, todo es posible.
-         Pero te caíste… ¿Cómo podrás volver?
-         Eso es sencillo, cuando un lector cualquiera se encuentra con un autor, en una idea, sentimiento, magia, amor, cuando se encuentran en las palabras y en la mente, se puede regresar. Como eso sucede siempre en la Tierra, no desaparecemos jamás.
Ima comprendió enseguida y fue a buscar el libro que leía. Con una pegatina colorada había marcado:
“¿Acaso no os pedí que recordarais, niños, que por cada uno de los protagonistas que pisaban una vez las tablas de los llamados acontecimientos históricos, había miles, millones de personas que jamás llegaban a ese escenario, que ni siquiera llegaban a enterarse de que el espectáculo estuviera representándose, y que eran los encargados de llevar a cabo el trabajo de mulos consistente en hacerle frente a la realidad?
Cierto, cierto. Pero no acaban ahí las cosas. Porque cada uno de esos innumerables seres que no participan en el espectáculo está sin duda muy ocupado tratando de montar en la llanura de su propia y desconocida existencia un escenario personal, con su attrezzo y sus decorados..., porque somos muy pocos los seres humanos capaces de limitarnos a ser, durante mucho tiempo, simplemente realistas. De manera que no hay modo de eludir ese aspecto: incluso cuando no conseguimos enterarnos de cuál es el grandioso repertorio de la historia, o imitamos en miniatura y confirmamos, en miniatura, su anhelo de presencia, de hazaña, de intención, de contenido.
Y no hace falta decir qué graves consecuencias seremos capaces de afrontar, qué reacciones a nuestras acciones, qué repercusiones, qué torreones de ladrillo construimos para que luego sean derrumbados, qué persecuciones de nuestra propia cola, qué caos no aceptaremos a fin de garantizar que, sin embargo, ocurran cosas. Ni hace tampoco falta decir qué embriagadoras pócimas somos capaces de tomar, qué significados, manías, mitos no seremos capaces de absorber, a fin de convencernos a nosotros mismos de que la realidad no es un recipiente vacío.”
                         
Mientras Ima leía la joven se fue disolviendo en las rayitas que surcaban las sombras. En el jardín sólo quedó el papelito colorado, que señalaba los párrafos y los sonidos de las plantas que empiezan a crecer en primavera, a la noche, cuando nadie las ve.

Isabel Bertero
Texto citado:
Graham Swift; El país del agua; Editorial Anagrama,S.A., 1998, p.43

6 comentarios:

  1. qué hermoso! cómo hacés para ser taaannn genial?! te quiero

    ResponderEliminar
  2. Fantástico!!!! Coincido plenamente con Lia!!! Besos Andrea

    ResponderEliminar
  3. Bellísimo. Gracias y besos primaverales: Zuny.

    ResponderEliminar
  4. Isa qué bello cuento, gracias por compartir conmigo tus hermosos trabajos literarios, sos muy talentosa, te admiro y te quiero mucho. Myriam R.Morcillo

    ResponderEliminar
  5. Hola Isa: Hermoso el cuento! y agradezco tus deseos de felicidad en la estación del AMOR!!!!!!!!!! Los retribuyo; espero que nos encontremos pronto. Cariños.MILU

    ResponderEliminar
  6. Hermoso!!! Cuánta imaginación que se va desprendiendo a lo largo del cuento. muy original. feliz Primavera y un beso grande, cristina

    ResponderEliminar