BAJO LAS LILAS ES EL PRIMER LIBRO QUE RECUERDO HABER LEÍDO- DE MUY NIÑA- EDITADO SIN ILUSTRACIONES, o muy escasas- portada y aisladas en capítulos- (quiero significar: primer paso hacia una literatura sin apoyo visual, que es lo que requieren generalmente las publicaciones infantiles) Lo cito porque creo que no sólo lo cercano (en tiempo y espacio) es grato a un lector. Niños y adultos gozamos de viajar con el imaginario, escuchar otras voces, pensar otros lugares y realidades.



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viernes, 13 de abril de 2012

Primer día de clases



No sé por qué hay recuerdos que se fijan más en la memoria. Seguramente tiene que ver con trayectorias, con impresiones reformuladas a lo largo del tiempo. Hay uno de infancia que permanece en imágenes difusas a pesar de que sólo tenía cuatro años cuando acontecieron los hechos.
Vivía en la casa donde nací, de pequeña tapia con alambrado y portal, más un jardín con rosas. Había una puerta de hierro con una ventanita en la entrada principal. (creo que era rectangular pero los años me impusieron “redonda ventanita de esperar”) En algún lado habría cortinas de brocato. Al lado estaba la familia de mi amigo Dodi, con el que jugábamos en los patios lindantes. Enfrente una plaza, donde se podía correr entre los frondosos árboles de raíces antiguas y por la noche perseguir bichos de luz
Desde mi casa se distinguía la escuelita del barrio, con su bandera ondulante y sus tapias viejas.
Mi hermana mayor comenzaba el primer grado de escuela primaria. Ella tuvo todavía esos libros donde decía “Yo amo a Perón” o “Yo amo a Evita”.
No recuerdo los preparativos del inicio de clases, pero presumo que le habrán puesto un guardapolvos primoroso, con vuelitos en el canesú, tablitas y le habrán llenado el portafolios de útiles con olor a nuevo y la cabecita con temores y expectativas.
Mi hermana no era una niña melindrosa, que yo recuerde adoraba ir de visita a casa de unas señoritas que vivían a la vuelta y lo pasaba muy bien. Ellas que debieron ser solteras, sin hijos, venían a buscarnos. Yo nunca quería ir, prefería quedarme con mi mamá, mi abuela o mi amigo Dodi, pero a ella le encantaba. Siempre fue más sociable, capaz de entablar diálogos con vecinos. Y además era sumamente bonita con sus rulos rubios como se usaba entonces (yo era flaquita y de pelo lacio; mi tío Bonvín me decía gallina Pichai; que supongo tenía que ver con las permanentes que me fabricaban con tenacillas calientes porque creo que alude a una especie con plumas rizadas.)
El primer día de primer grado de mi hermana yo estaba muy triste. Veo que me abracé al árbol de la vereda, desde donde habré escuchado todo el himno u otras canciones patrias, habré visto mucho blanco y ansiedad en los padres deseosos de poner a sus hijos en el camino de la vida. (Entonces la escuela representaba un futuro promisorio)
Seguramente se me escapó alguna lágrima pegada a la corteza áspera. Tal vez porque extrañaba a mi hermana, tal vez por intuir que empezaban las cosas para las que los adultos nos predestinaban.
Esa foto es el recuerdo fijo. Lo demás sé que sucedió, pero ignoro la secuencia, mi ubicación en el escenario, la actitud de los otros.
Supongo que alguna portera espantada (de las que conocí a lo largo de la vida indiferentes o adorables) debe haberla corrido, mientras mi hermanita con zoquetitos blancos y aferrando su recién estrenado portafolios emprendió el desafío y el breve itinerario hasta la casa, porque con singular coraje se escapó de la escuela.
Quizás su miedo le persistió todos los años de la vida escolar, más cuando nos mudamos y tuvo que encontrar otros espacios y voces.
Quizás el desafío le quedó siempre encerrado, porque la realidad constantemente te devuelve. Quizás aquel árbol de la vereda todavía tiene rastros de desánimo.
Aunque hoy los libros no dicen “Amo Perón y a Evita” los niños siguen siendo seres susceptibles, con un territorio propio incierto, inexpugnable.
Y hay genes, ámbitos y destinos.




UNO MÁS DE GRACIELA EN MI BLOG

13 comentarios:

  1. Qué palabras tan exactas y sentidas Isa!!! Y la canción... ni hablar... Nachito chocho porque es la que cantamos en la escuela y a él le fascina...

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  2. Del correo de Myriam F.(MI CUÑA)que por esas cosas de blogger no pudo acceder a comentarios

    "Como siempre, a tus recuerdos se le atropellan los míos, sin querer, vienen solos, tus recuerdos desde el jardín a los bichitos de luz, abrieron paso a cuando mi papá a la hora de dormir en el verano, me llevaba al patio nos sentábamos en el sillón director mecedor, y mirábamos las estrellas y él, entre “meceo y meceo”, silbaba para que yo me durmiera.
    Gracias flaquita por tanto amor. Te quiero mucho"

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    1. Era una pena que lo viera sólo yo. También te quiero. Beso

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    2. Qué lindo recuerdo Isa. No los de mi experiencia escolar temprana, en realidad no los tengo (¿diván?). Es que en casa mi papá tenía un criadero de gallinas y las que me gustaban eran esas, las Pichai, porque se me antojaban muy primorosas y coquetas. Cariños. Ana María

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    3. Creo que hay que pensar seriamente en el diván jaja...Yo no conozco a las Pichai, menos mal que eran primorosas. Beso

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    4. qué lindo Ana María lo que contás de las Pichai! Las reivindica... y sí Má, era una pena no compartir el comentario de la tía ;)

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  3. Me gusta muchísimo, y esta vez todos los universos simbólicos de tu memoria, me hicieron sonreír. Será que estoy enamorada?
    P.D.: ¡nueva entrada en caramelos surtidos!

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  4. Qué suerte! No quisiera transmitir melancolía, sólo que me parece importante...Planté árboles, tuve hijos...Y a falta de libro....
    Y qué FELIZ ME HACE QUE ESTÉS ENAMORADA!

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  5. qué lindo primero recordar todo eso,que cabecita yo me voy imaginando y te veo a vos y a Graciela como querés a tu hermana no sé más que decirte pero sos tan tierna y dulce que me da ganas de abrazarte, ya me emocioné....un beso enorme. Ceci

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  6. Gracias. Yo te abrazo a la distancia. Beso

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  7. Transcribo el comentario que Alcira Zurschmitten, me envió por correo electrónico. Es una pena que no aparezca aquí...Me encanta!
    "Hoy la voy a llamar Isa, creo, por primera vez. Es tanta mi admiración y respeto que aunque la considero AMIGA, nunca pude tutearla. Desde que llegué a la escuela San Martín, traté de aprender y entregar a mis alumnos algo de lo mucho que Ud. me enseñó, ojalá haya podido trasmitirles aunque sea, como afrontar la vida siendo buenas personas.
    Pienso que recordar es revivir momentos del pasado, los alegres y los no tanto, a pesar que uno busque "agarrarse" de los mejores.
    Sus recuerdos me traen a la mente muchos que coinciden con los mios... las luciérnagas, la gallinita pichai, el primer día de clases (los mìos y los de mis alumnos); puedo agregar también la música de los grillos y las chicharras en el verano, el canto de los pájaros haciendo sus nidos que mi hermano rompía con cascotes en el camino a la escuela, mientras nosotros llorábamos. También las heladas escarchas del invierno que penetraba hasta los huesos. Vinieron a mi mente los recuerdos de la casa de campo grande que habitaba nuestra numerosa familia.
    También estudié con los libros que leyó su hermana en los grados inferiores:"Justicialismo", "Perón y los trabajadores", y mis hermanas mayores "La Razón de mi vida".
    Hoy quiero decirle que la "gallinita pichai" puede sentirese realizada: ¡HA PLANTADO ÁRBOLES, HA PARIDO HIJOS Y EL BLOG QUE ME REGALÓ ES PARA MI, UN LIBRO EXCELENTE! Lo trasmitiré a mis hijos y nietos.
    Gracias."

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  8. Hermoso texto, me llevó a pasear por algunos lugares de mi infancia. Esos bichitos de luz que aún hoy siguen titilando! Gracias!

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