BAJO LAS LILAS ES EL PRIMER LIBRO QUE RECUERDO HABER LEÍDO- DE MUY NIÑA- EDITADO SIN ILUSTRACIONES, o muy escasas- portada y aisladas en capítulos- (quiero significar: primer paso hacia una literatura sin apoyo visual, que es lo que requieren generalmente las publicaciones infantiles) Lo cito porque creo que no sólo lo cercano (en tiempo y espacio) es grato a un lector. Niños y adultos gozamos de viajar con el imaginario, escuchar otras voces, pensar otros lugares y realidades.



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viernes, 21 de marzo de 2014

Ilusión

Nos disfrazamos para el baile de carnaval. Yo me puse una malla, me até el pelo oscuro y calcé una nariz de payaso.
Bailamos todos juntos cualquier ritmo, estábamos eufóricos o contrariados, pero había que pasar el tiempo.
Siempre la idea de ocupar la duración. Encontrar conocidos, fingir que el alma está expuesta, aunque pocos saben quién es el otro.
Si alguien se hubiera  asomado de verdad a mi alma calculaba me diría “Buenas noches, mucho gusto, nos veremos”
Había  gente que bebía  con exageración, para reírse, para olvidar, para venderse.
Payasos, tigresas, zombis, robots, bailarines, osos, caballeros, hasta una caja con pies, boca y ojos…
Me alejé hacia una ventana, los árboles que llegaban al balcón permitían respirar.
Unas manos enguantadas me cubrieron  los ojos.

Por debajo asomaba mi nariz redonda y colorada.
Me susurró en la oreja. Ilusión.
Escuché. Escuché.
La realidad se desvanece.
A poco estamos en la calle, la gente nos mira con asombro.
Yo despejé mi cara. El mago se dejó su sombrero de copa.
En la mesa del bar empezaron a aparecer las palomas, el fuego, los conejos.
Dejé de a poco que algo mío asomara, incierto, expectante.
La noche fue larga de palabras.
Le siguieron otras de caminar, ir al cine, comer, decir la vida de a ratos, de a gajos.
Cuando nos besamos ya sabíamos de sortilegios.

También sospechábamos que no son eternos y que es bueno cuidarlos.

Isabel
Imagen de : Elena Molist