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BAJO LAS LILAS ES EL PRIMER LIBRO QUE RECUERDO HABER LEÍDO- DE MUY NIÑA- EDITADO SIN ILUSTRACIONES, o muy escasas- portada y aisladas en capítulos- (quiero significar: primer paso hacia una literatura sin apoyo visual, que es lo que requieren generalmente las publicaciones infantiles) Lo cito porque creo que no sólo lo cercano (en tiempo y espacio) es grato a un lector. Niños y adultos gozamos de viajar con el imaginario, escuchar otras voces, pensar otros lugares y realidades.



Lo que aparezca en mi blog, sin referencia externa, puede ser utilizado citando la fuente.

Contacto:isamirna@yahoo.com.ar


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sábado, 10 de diciembre de 2011

Extrañamientos

                           
En el teléfono están las voces
Intereses, problemas, necesidad
Infancias, escuelas, poder, religión,
Edad, afecto, desamor, tiempo, trabajo.
En la calle están las voces
(también reclaman en la puerta)
Escuchar
cierra las propias palabras
Las corazas las rebotan
Imposible atravesar
Certezas y fingimientos
Convenciones
Algunas cosas pueden modificarse
El yo
Es el vínculo más fuerte
Búsqueda de espejos
Pistas
armadas con imágenes
palabras, gestos,
causalidades y casualidades,
recuerdos,
distancias
y concurrencias.
Esperar el encuentro
En el entramado de genes
se tejen las historias
Siempre ajenas, diversas, únicas
Revelar
¿Qué revelar?
Retazos seleccionados
Según el otro, el momento,
Las señales,
como sinergia
A veces, la preguntapresunción
Libros, cine, música,
mirada, palabra, un asomo
Sentidos afines
Fuego breve
que se atesora
No existen mapas
Sólo introspectivos

martes, 19 de octubre de 2010

LENGUAJES





EVENTUALES:
(pensamiento divergente, casual, causal)
Dijo mi vecina que lo odiaba por ser negrito (no lo dijo así, generalizó: a todos los negritos). Creo que fue después de un robo, a otro vecino, que parece no es negrito. Y yo me quedé callada porque es muy difícil la cátedra sembrada en una tierra infructuosa, que si estoy por ponerme en defensa delotrodébil (costumbre que tengo arraigada), a lo mejor debería empezar por mi vecina quequélehabrápasado, quéquién “lahabráeducado”, quéporqué tan poco sentir y entender y pensar, quécuáles voces escuchó, qué cuentos le contaron en la vida, queconqué se alimentó, quequién le dio venenito de a poco…Y tanto más…
Pero es así, es así a cada rato, en cada esquina, igual suponiendo que yo fuera de lo más capaz de explicar las raíces de lo inexplicable, de saber a ciencia cierta si es problema filosófico o problema del lenguaje y más aún de lograr didácticamente el acto perlocutorio, sería un minúsculo granito de polvo metido en un ojo; pero además es que me siento incapaz, sólo se me ocurriría decirle que tuvo más "suerte" en la vida, o explicarle que todos somos un poco responsables de los negritos, y contarle la historia de los derechos vulnerados, del hambre, de la falta de estímulo, de salud, de amor, de convivencia. De raíces de opresión y sufrimiento y falta de dignidad.
Y tal vez diría que así como los negritos son realmente “invisibles” a los ojos de la vecina (como a los de muchos), por qué los “blanquitos” tendrían que despertar en ellos visibilidad, empatía, amor…No me entendería…Quizás esgrimiría que ella no mata, ni roba, ni toma drogas, que se “rompe el lomo” en el trabajo para que después esos vagos se apropien hasta de su vida.
Y sí, es difícil, porque hay quien me ha dicho qué harías si  mata a tu afecto, si es tu vida la que destruyen. Por eso, digo, modestamente…Pensarlo desde antes, poner el hombro aunque tan sólo sea para la causa de ver, de incorporar como semejantes, de admitir la discriminación, de pulverizar el lenguaje de la negación.
Discursos adultos… Empezar por el lenguaje, empezar por la mirada, por no sentir extrañamiento, por no “prejuiciar”, por no intuir en algunos “auras” de diferencia y actuar acorde. (¿Podrá el lenguaje vehiculizar cambio del acto interior?)
No soy tan incauta, también sostengo el otro "buen discurso":  las acciones deberían pasar por las políticas económicas, educativas, culturales, sociales. Pero los movimientos también nacen en las cabezas de las bases, aunque parezca utópico, un granito ínfimo de utopía puede ayudar.

Acto
Mesas largas. Comen los niños. Alguien les dice:
_ Coman pan. Está rica la salsita
Se concentran en el plato (A lo mejor es la única comida del día)
En sus ojos hay picardía. Hay apuro. Los cuadernos un poco sucios duermen en las mochilas abandonadas
Cualquiera cuenta algo. Y se ríen con desmesura. Como si fuera realmente gracioso e importante
_ Coman la fruta
_ ¿Se la puedo dar a mi mamá?
_ ¿Se la puedo llevar a mi hermanito?
Al chiquito le cuelgan los mocos. Y se los limpia con la manga
_ ¿No tenés pañuelo?
_ Usen la servilleta
_ Chau, seño, hasta mañana.
Alguno se acuerda de despedirse con un beso húmedo. Que huele a mandarinas.

Isabel Bertero

martes, 2 de marzo de 2010

EL JUEGO DEL LENGUAJE

Uno siente que la gente no quiere escuchar palabras que tienen que ver con sentir, así que vamos viviendo con un lenguaje hecho de rutinas, de trabajos, de charlas ocasionales…Cuando se te da sentir, comunicarse se vuelve a veces, en circunstancias determinadas, un no comunicarse, un escuchar lo que el otro cree que querés oír, un decir que tiene que ver con lo que suponés que el otro puede escuchar o puede entender. Todo esto conjeturando que cada uno sea capaz, de intentar ponerse mínimamente en el lugar del otro.
También cuando escribís tenés que pensar en no caer en las trampas de la nostalgia, de la apelación a la lágrima, tenés que huir de la metáfora fácil, del adjetivo altisonante...si escribís, no vayás a llorar por tu perro, aunque haya sido tan buen compañero, no vayás a contar – salvo en narrativa fantástica- que se cayó el cuadrito de papá que está muerto, justo en el momento en que hizo un gol Colón, y Agustín dijo que era su abuelo que festejaba,- para lo racional están los científicos-, y menos se te ocurra decir que entró un gorrión por la ventana de la cocina y la familia eligió creer que creía que ese ser desaparecido que puso fe en un dios y en un cielo, venía a agradecer la misa…
Uno siente que está enojado porque escuchó y tuvo que guardar palabras que no quería escuchar, porque esas palabras son ideas y esas ideas te suenan nefastas, y te guardás el enojo porque no estaría bien decir, así sin más, lo malo que te representan, porque además te sale pensar que son la verdad del otro, la ideología del otro, el resumen de otra vida que se desliza en una conversación casi informal.
Y uno interviene en lo propio, y encuentra a cualquiera, un familiar, un amigo, un compañero, un casi extraño amable y le dice lo suyo, y quizás el otro se adecua más a las comunicaciones veloces, dobla la esquina y se olvida, pero vos ya dijiste lo que querías decir… Entonces, quizás, uno empieza a escribir, porque está signado por el afán de comunicarse, y cree que la escritura es de algún modo más convocante, o más catártica…y a lo mejor con suerte, uno encuentra un lector que comparte algunas cosas y aunque eso no suceda, a lo mejor uno se encuentra un poquito o piensa que por una vez el lenguaje vehiculizó algo que de verdad, quería decir.

isa bertero



Juego de la vida- (Detalle) de: CARLE, Maria Florencia en http://www.a-d-a.com.ar/autor.php?id=103
ADA - Asociación de Dibujantes de Argentina

El texto que transcribo es uno de esos, que cuando lo leés pensás "qué bien lo dijo", me hubiera gustado poder decirlo así:
ROLAND BARTHES,
En nuestra cultura, en la paz cultural, la Pax Culturalis a la que estamos sometidos se da una irredimible guerra de los lenguajes: nuestros lenguajes se excluyen unos a los otros; en una sociedad dividida (por las clases sociales, el dinero, el origen escolar) hasta el mismo lenguaje produce división. ¿Cuál es la porción de lenguaje que yo, intelectual, puedo compartir con un vendedor de las Nouvelles Galeries? Indudablemente, si ambos somos franceses, el lenguaje de la comunicación; pero se trata de una parte ínfima: podemos intercambiar informaciones y obviedades; pero, ¿qué pasa con el resto, es decir, con el inmenso volumen de la lengua, con el juego entero del lenguaje? Como constituye al individuo de arriba abajo, la separación de los lenguajes es un duelo permanente; y este duelo no solo se produce cuando salimos de nuestro “medio” (aquel en el que todos hablan el mismo lenguaje), no es simplemente el contacto material con otros hombres, surgidos de otros medios, de otras profesiones, lo que nos desgarra, sino precisamente esa “cultura” que, como buena democracia, se supone que poseemos todos en común: en el mismo momento en que, bajo el efecto de determinaciones aparentemente técnicas, la cultura parece unificarse (ilusión que la expresión “cultura de masas” reproduce bastante burdamente), entonces es cuando la división de los lenguajes llega al colmo.
Pasemos una simple velada ante el aparato televisor (para limitarnos a las formas más comunes de la cultura); a lo largo de la velada, a pesar del esfuerzo de vulgarización general que los realizadores llevan a cabo, recibiremos varios lenguajes diferentes, de modo que es imposible que todos ellos respondan, no tan solo a nuestro deseo (empleo la palabra en el sentido más fuerte) sino incluso a nuestra capacidad de intelección: en la cultura siempre hay una parte de lenguaje que el otro (o sea, yo) no comprende; a mi vecino le parece aburrido ese concierto de Brahms y a mí me parece vulgar aquel sketch de varietés, y el folletón sentimental, estúpido: el aburrimiento, la vulgaridad, la estupidez son los distintos nombres de la secesión de los lenguajes. El resultado es que esta secesión no sólo separa entre sí a los hombres, sino que cada hombre, cada individuo se siente despedazado interiormente; cada día, dentro de mí, y sin comunicación posible, se acumulan diversos lenguajes aislados: me siento fraccionado, troceado, desperdigado (en otra ocasión, esto pasaría por ser la definición misma de la “locura”). Y aún cuando yo consiguiera hablar sólo un único lenguaje durante todo el día, cuántos lenguajes diferentes me vería obligado a recibir! El de mis colegas, el del cartero, el de mis alumnos, el del comentarista deportivo de la radio, el del autor clásico que leo por la noche: considerar en pie de igualdad la lengua que se habla y la que se escucha, como si se tratara de la misma lengua, es una ilusión de lingüista.

Roland Barthes, “La paz cultural” en El Susurro del lenguaje. Barcelona, Paidós, 1987.

lunes, 1 de febrero de 2010

ESTO FUE DEDICADO A MIS ALUMNOS DE LENGUA, PARA QUE SE ANIMARAN AL PAPEL EN BLANCO, (O A LA PÁGINA DE WORD, YA QUE ESTAMOS)

EJERCICIO DE ESCRIBIR
(¿SOBRE QUÉ ESCRIBEN LOS QUE ESCRIBEN?)
Cuando yo era chica, no comprábamos los mapas en el kiosquito, los calcábamos en los libros de estudio, y, a veces, hasta usábamos tinta china. El que alguna vez usó tinta china, sabe la cantidad de salpicaduras que se pueden hacer en el papel y arruinarte el trabajo más prolijito. Dicen que así, aprendíamos qué es el esfuerzo.
Cuando yo era chica, no hubiéramos dicho jamás una palabrota delante de la vecina, de la tía, del almacenero... Y mucho menos delante de la maestra... A eso le llamábamos respeto.
Cuando yo era chica, había muchas mariposas (era tan chica que no me acuerdo en qué estación del año) Y como había largas siestas (así que casi seguro la estación era el verano) los chicos salían a cazarlas, con ramas desnudas, y yo pensaba que no estaba bien matar así a esos hermosos bichos.
Cuando yo era chica, íbamos al Cine Continuado, los Sábados o Domingos y comíamos torta que hacía la mamá de mi amiga Beatriz y soñaba con ser la chica de la película o con el amor del muchacho, siempre lindo, siempre héroe...
Y de paso, cuando yo era chica, creía que Siempre quería decir que duraba para Siempre.
Y cuando era grande... Es decir, ahora que soy grande... Los chicos compran los mapas hechos (Hasta vienen con los colores de las montañas, de las llanuras y de las mesetas. o más fácil los miran por Internet…. menos mal que mi amiga Patricia dice que yo siempre me adapté a los tiempos) Además, dicen palabras que antes se creían insultantes aun para saludarse y no les importa que los escuche la vecina, la tía, o la maestra. Por otra parte, poco se ven las mariposas. Según dicen, por causa de los plaguicidas, que rompen el equilibrio ecológico. Y, respecto del Cine, bueno, no conozco mucha gente que vaya al Cine, casi todos miran las películas por la tele o alquilan videos...
Hasta aquí, esto se parece a un cuento donde de pronto va a aparecer la moraleja. Pero no. Ni pienso!! Porque entonces me habría vuelto viejita como mis mapas viejitos, sólo quiero contarte que mis sueños(los de antes, porque ahora también sueño) no son viejos, son antiguos, que quiere decir, sueños que aprendieron... ¿Y qué aprendieron? Bueno, por ejemplo, que a lo mejor, si te cuento estas cosas, Siempre puede ser Siempre, porque vos podrás contarlas- que a lo mejor el respeto es algo más que una palabra, bien o mal dicha, (si no me creés leé lo que dijo Fontanarrosa acerca de las malas palabras para darte un ejemplo) que a lo mejor, vos, ahora, hoy, soñás con cosas parecidas a las mías de ayer... Entonces, me gustaría, que por simple ejercicio, para ver si te gusta, si podés, te pusieras a escribir esas cositas simples, las de todos los días como... "Te escribo para decirte que te quiero y que es lindo escribir de cosas que se sienten"
Ah, me gustaría leerte... Algún día.