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BAJO LAS LILAS ES EL PRIMER LIBRO QUE RECUERDO HABER LEÍDO- DE MUY NIÑA- EDITADO SIN ILUSTRACIONES, o muy escasas- portada y aisladas en capítulos- (quiero significar: primer paso hacia una literatura sin apoyo visual, que es lo que requieren generalmente las publicaciones infantiles) Lo cito porque creo que no sólo lo cercano (en tiempo y espacio) es grato a un lector. Niños y adultos gozamos de viajar con el imaginario, escuchar otras voces, pensar otros lugares y realidades.



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martes, 12 de julio de 2011

AIRE ENOJADO

PARA CONTAR A LOS MÁS PEQUEÑOS...PARA REPETIR

El aire estaba enojado.
Se transformó en brisa.
-Es linda la brisa -dijeron los niños.
-Es linda la brisa- dijeron las señoras sentadas en la vereda.
-Es linda la brisa- dijeron los barriletes.
-Es linda la brisa- dijeron los árboles y  las plantas del jardín.
-Es linda la brisa- dijeron las ropas colgadas.

La brisa sopló sobre los niños, sobre las señoras sentadas en la vereda, sobre los barriletes, los árboles, las plantas del jardín y las ropas colgadas.
El aire se dio cuenta de que no fastidiaba y se transformó en viento suave.
Los niños se despeinaron, las señoras no le hicieron caso, los barriletes volaron más alto, los árboles y  las plantas del jardín se pusieron a mirar para el mismo lado.

El viento suave inquietó apenas a los niños, a las señoras sentadas en la vereda, a los barriletes, a los árboles, a las plantas del jardín y a las ropas colgadas.

Entonces el aire, al ver que a nadie enfurecía,  empezó a perder la paciencia y se transformó en viento fuerte.
El viento fuerte asustó a los niños, las señoras se metieron en sus casas, los barriletes se guardaron en los garajes y se pusieron a soñar con viajes futuros; las plantas del jardín y los árboles se acurrucaron buscando sus raíces para esconderse, las ropas colgadas perdieron algunos broches y se fueron a las tablas de planchar.
 El aire se sintió un poco satisfecho, pero no del todo y buscó a la lluvia.
Pero ya nadie le hizo caso.
-La lluvia es buena- dijeron los niños- y las señoras y los barriletes que soñaban, y la ropas que olían a limpio, y las plantas y árboles que se tomaban toda el agua.
El aire empezó a espiar por las ventanas.
Después se fue a dormir para perder el enojo.