'cookieChoices = {};' bajolaslilas 'cookieChoices = {};'

BAJO LAS LILAS ES EL PRIMER LIBRO QUE RECUERDO HABER LEÍDO- DE MUY NIÑA- EDITADO SIN ILUSTRACIONES, o muy escasas- portada y aisladas en capítulos- (quiero significar: primer paso hacia una literatura sin apoyo visual, que es lo que requieren generalmente las publicaciones infantiles) Lo cito porque creo que no sólo lo cercano (en tiempo y espacio) es grato a un lector. Niños y adultos gozamos de viajar con el imaginario, escuchar otras voces, pensar otros lugares y realidades.



Lo que aparezca en mi blog, sin referencia externa, puede ser utilizado citando la fuente.

Contacto:isamirna@yahoo.com.ar


Muchas gracias a los que envían comentarios a mi correo!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Naranjo en flor

Te guardo                                              
Cuando volabas con las hojas del otoño
Pueril. Recién lavado
Pelo largo. Airoso.
Y podías encender la mirada
Y ver
“Perfume de naranjo en flor”
Igualmente te encuentro
cuando el agua riega las plantas
y el aire lleva
romero y malvones
orégano y albahaca
Hojas verdes
bajo la media sombra
Nos sentamos a comer el pan
Casero
A beber el vino
de hablar
u olvidar
“que me ha dejado acobardado
como pájaro sin luz”
Isabel Bertero

Imagen en:http://www.artmajeur.com/index.php?go=artworks/display_list_artworks&login=martinus&mini_gallery_id=1010589&artist_id=22308&image_id=219285&disp_m=normal&serie=1

sábado, 10 de diciembre de 2011

Extrañamientos

                           
En el teléfono están las voces
Intereses, problemas, necesidad
Infancias, escuelas, poder, religión,
Edad, afecto, desamor, tiempo, trabajo.
En la calle están las voces
(también reclaman en la puerta)
Escuchar
cierra las propias palabras
Las corazas las rebotan
Imposible atravesar
Certezas y fingimientos
Convenciones
Algunas cosas pueden modificarse
El yo
Es el vínculo más fuerte
Búsqueda de espejos
Pistas
armadas con imágenes
palabras, gestos,
causalidades y casualidades,
recuerdos,
distancias
y concurrencias.
Esperar el encuentro
En el entramado de genes
se tejen las historias
Siempre ajenas, diversas, únicas
Revelar
¿Qué revelar?
Retazos seleccionados
Según el otro, el momento,
Las señales,
como sinergia
A veces, la preguntapresunción
Libros, cine, música,
mirada, palabra, un asomo
Sentidos afines
Fuego breve
que se atesora
No existen mapas
Sólo introspectivos

lunes, 14 de noviembre de 2011

Zapatos

Siempre me han llamado la atención los zapatos. Están los zapatos de la memoria. Los que mi madre guardaba en su mesa de luz o en el ropero, con tacos altos y que sólo pude usar en el juego infantil, porque ella es pequeñita, de baja estatura y yo muy alta. Dos cuestiones : cuando llegó la edad para usarlos, tuve que buscar tacos chatos porque me sentía una gigante adolescente, y además los de mi madre- de talla treinta y siete- eran número y pico menos.
A esos zapatos blancos, negros, de taco fino y alto asocio el lápiz de labio, que se me ocurre colorado y encerrado en un cilindro metálico, y también que “no se usaban para jugar” porque se podían romper los arcos. Eran los de salir, cuando mi padre se ponía como siempre saco y corbata, y mi madre uno de sus trajecitos entallados, de lino o de hilo, color celeste, blanco o azul, de falda angosta y talle ajustado.
Los de mi padre siempre fueron de cuero brillante, acordonados y en punta, a veces redondeada- según las modas- debe haberlos comprado en El Sportman, si es que vendían zapatos, porque de allí procedían todos sus trajes y corbatas.
Las zapaterías que recuerdo eran Grimoldi y Tonsa. En Grimoldi había una especie de carrusel pequeño, que se hacía girar con una rueda en el medio. Estaba sobre un sector con una alfombra verde, para que los chicos se entretuvieran en las esperas o mientras sus padres compraban. Una pared tenía dibujos de Disney: Mickey, el pato Donald, y no me acuerdo qué más.
En las zapaterías había un artilugio que hoy no se usa, donde tomaban la medida exacta del pie, así podías calzar “y medio”, medida desaparecida que tenés que conformarte con el treinta y ocho o el treinta y nueve aunque te quede un poco grande.
Los últimos zapatos que usó mi abuela, eran bajos, porque ya no podía subirse a tacos aunque fueran anchos, pero rememoro unos que eran festivos, negros, con un moño de gros que podía ponerse y sacarse. Si los sacabas quedaban clásicos. Siempre tuvo miedo de perder los moños.
Mi padre se enorgullecía de sus zapatos “Guante”, parece que era una línea muy cómoda y fina.
Los zapatos, eran artículos de lujo para familias numerosas, sobre todo para nosotros que teníamos que diferenciar los escolares de los de todo andar y de los de salir, hasta que de tanto cuidar te quedaban chicos.
No recuerdo haber usado mucho zapatillas; como anhelo insatisfecho, me pasé años usando sólo zapatillas deportivas u otras más “arregladas”, cuando pude decidir por mí misma.
Evoco especialmente unas botas de goma que eran mi delicia, livianas, que tenían una forma adorable. Cuando llovía y me permitían ir a la escuela con esas botas me la pasaba tratando de mostrar los pies, me detenía en el pasillo del aula, fingiendo examinar un papel caído, para que mis compañeros de clase pudieran observar lo bien que a mi criterio me quedaban.
Quizás todo se debía a un complejo de altura, porque con las botas, me sentía al ras del piso. En cambio los zapatos escolares eran poco elegantes, creo que “Gomicuer”, con gruesas suelas de goma y presillas con hebillas.
Cuando fui a la escuela secundaria estaban de moda los mocasines “Guido” o “Lucca Spinello”, (había otra marca que no tengo presente), pero en mi casa- rigurosos del cumplimiento de normas- me compraban unos horribles que vendían las monjas para complementar el uniforme escolar que te enviaban a comprar a Menvil Sport (no sé si se escribía así). Allí,todo salía carísimo, desde la pollera tableada, el chaleco, la boina, la camisa y ese sacón mal hecho que uno rogaba no hiciera frío.
Como “venganza” estuve después por años llevando los mocasines de variados modelos que me gustaban de adolescente. Me gustan también los acordonados, siempre que se han usado según los cambios en las modas he tenido un par.
Cuando hoy camino con mis hijas por el centro comercial, o vemos zapatos de moda, o ciertos colores, suelo decir: tuve unos así.
Por ejemplo color fucsia, o con pulsera, o de taco chino, etc. etc.
Hoy en día las tres mujeres de la familia, cuando tenemos que comprar zapatos damos muchas vueltas, es como si tuviéramos un dibujo en la cabeza y hasta no dar con ese diseño, no quedamos contentas.
Por otra parte no me gusta tirarlos y aún recuerdo con afecto, algunos que tuve que regalar, porque la casa estaría repleta de zapatos y digo: tales…hoy vuelven a usarse
Cuando mis hijas eran pequeñas, les compraba los más bonitos de colores: azul, colorado, a cuadritos, blancos, suela, con presillas, con pulsera, con botoncitos primorosos.
Como todas las nenas, jugaron con mis zapatos, y también pasaron por la etapa “estos son muy altos para mi estatura”, ahora se compran tacos, no tan altos, pero prefieren-como yo- las zapatillas.
No sé por qué esta reseña referida a zapatos. Debe ser un modo de pensar los pasos.

sábado, 29 de octubre de 2011

Mirada

Niño pobre.Virgilio Pellegrini

Se ha perdido un niño
Y no salen carteles a buscarlo
Un día sí, otro no
Lo veo
Algunos conocemos que ya no está:
Mirar  sus ojos
Escuchar la voz
Plañidera
Si quiere convencer
O  agresiva
En defensa de todos los olvidos
Nosotros
Que vivimos con cielorraso
Que dejamos las monedas
Perdidas en los abrigos
Adoptamos  ignorancia
La inventamos
Para desconocer
En caso contrario
Tendríamos que tener hambre               
Ir con zapatillas
Recibidas o robadas
Meter los pies en el barro
Usar ropa ajena
Desteñida
Ser desde siempre
Adultos sin esperanza  
Tendríamos que pensar
Y hacer
Nunca  nos perdimos
No sabemos
Niños desaparecidos
Tocan el timbre
Y  mendigan
Quisiera darles libros
O sueños
Pero les doy comida
Quisiera darles infancia
Pero me descuido


           Isabel Bertero
Imagen de:
http://www.artelista.com/obra/9803410483979625-ninopobre.html

domingo, 16 de octubre de 2011

DÍA DEL HIJO

Hace tiempo mi madre era el olor a pan, a tortas, a mermeladas, la mano fresca en la frente caliente, el beso en la noche antes de dormir, el guardapolvos blanco planchado con almidón, el patio limpio a baldazos de agua, el olor a tierra de las plantas regadas, el mate y la charla inconsistente, las preguntas, las discusiones, los anhelos expresados en la mirada, las exigencias, la vida que empujaba.
Hace tiempo era la referencia del hogar, los sacos y camisas de mi padre, alineados prolijamente en el ropero. Las demandas. Las culpas. Los estímulos.
Yo siempre un poco madre, un poco en deuda, un poco deseosa de envolver la alegría y regalársela en paquetes primorosos, de navidad y cumpleaños, con papeles crujientes y brillantes. Empeñada sin saberlo, en encerrar el pasado en un equipaje y devolvérselo con sus perfumes y sus recuerdos, con sus voces, con sus alientos vitales.
Hoy mi madre es una niña, que quiere protección (y yo he quedado huérfana, hace rato) Entonces, transito un tiempo de hijos jóvenes y una hija viejecita, dolorida de cuerpo y de alma, tal vez por eso quiero que no sea el día de la madre, quiero llamarlo día del hijo para agradecer la cuna y los pañales, los llantos en las noches, las palabras primeras, el ganar espacio con toda la adhesión y la premura, con los castillos, los libros,   las músicas, las magias, las fantasías,  los sueños y los empeños, los abrazos. Y la realidad.
¿Cómo fue que se amontonaron los cuadernos y las hojas, que los lápices de colores y los bolígrafos se gastaron, que descubrieron el afuera,la vida y los otros?
Parece un trabajo arduo, y sin embargo, es sólo la suma de los días, y el despertador, la ropa que crece, y los zapatos, los días  que avanzan sin permiso.
Y también es mi cara cambiada ¿Cuándo dejó de ser la de una chica, cuándo dejé de llevar de la mano a mis pequeñas, cuándo se llenó de guirnaldas y piñatas mi casa por última vez?
¿Cuándo dejé de correr entre la casa y el trabajo, cuándo me aprendí las edades nuevas y los tiempos estrenados?
Fueron los hijos, así que no creo en el día de la madre, sino en ellos que se vinieron pisando los talones, y que llenan de alegría o de tristeza, de exigencias y préstamos a futuro, de vínculos que las arañas tejen, cuando nadie las ve, para quedarse en el aire como mapas de tesoros escondidos, que cada uno sigue, según itinerarios íntimos. Y diversos.
Me gustaría no volverme nunca tan hija, tener algo de madre cotidiana por mucho tiempo, pero el futuro no se adivina, ni se predice, así que todo es incógnito. Hoy es quizás todo.
Para mi madre –hija, para mis hijas: Todo el amor. Crecer punza , y  fuimos trepando juntas con este marco de existencia, del que nada sabemos más que hurgar, buscar, reconocernos, desconocernos

Basualda, Héctor
Figura sentada en el patio
Isa Bertero                               

viernes, 7 de octubre de 2011

Versos desavenidos de amanecer lluvioso

Noche y sueños
Cuando nadie la ve
La noche se sienta en un sillón hamaca
Y recuenta sueños
En collares de lapizlázuli                                    
Sueños que algunos recuerdan
Distintos narran
Otros olvidan

Desórdenes
Alguien le pone al orden
Sinrazones
Y moños de infancia
En el pelo                                                                                           

Amor
El amor se quedó quieto
Para que rebusques
El abrazo y el beso
Y le muestres el alma





Amigo
Vinieron
Bajo el gris
Y la lluvia
Para quedarse con la sonrisa
La palabra de afecto
La pátina de luz en la mirada
Ahora ya estás
Impenetrable (igual te hablo)
En la energía
Que nadie comprende

Tras la Muerte
Acontecen  muertes pequeñas
Un pedacito del juego:
Espacio  vacío
Sólo de presencia física
No  podemos descifrar
Si estás al tanto
De esta permanencia
Si estás ajeno
O junto

Perseguimos mitos
Que justifiquen
La condición humana.
           Isa Bertero  (Dedicado a Claudio Frutos: la sonrisa)



lunes, 3 de octubre de 2011

Sentimientos políticos








Somos eslabones sueltos                              
Entre el pasado vicioso de recuerdos
Y este presente reproducido                                                                      
Con ilimitadas imágenes, sonidos.
Pensares y letras. Políticas y designios
Palabras:
Economía. Crecimiento
¿La imaginación al poder?

(referentes distantes)
Realidad imperiosa
Miramos los blancos-negros-grises
Colores apagados
De aquellas fotografías
Cada sonrisa congelada
Cada vestido psicodélico
Falda corta
Suéter negro
Camisas y corbatas desafiantes
El pelo lacio
O de peluquería con laca
(Incongruente)
Los Beatles. Creedence
Las marchas de los carnavales
Las románticas melancólicas
Rock nacional
Debates por ideas indomables
Textos. Panfletos
La bondad y la creencia
El trabajo diligente
La esperanza de hacer, hacer
Desde el lugar pequeño
En el mundo
Ancho. Ajeno. Diverso
Con la invención de salvar
Lejana la crueldad
(en libros y diarios)
Hasta que llegó
Escandalosa .Inhumana
Mucho después
La impresión de reencontrar libertad
Para todos
Exiguo tiempo
Con urgencia abrumado
La consigna: salvaguardarse
Descubrir
Alientos resistentes,
Otros deshilachados
O enajenados al mejor postor
Hoy
Voces de poder
Proposiciones
Sin correspondencia con la verdad
Los viejos, ajenos
Las imaginaciones
Vendidas para cazar
Los reconocimientos
No son hechos
La alegría:
Frecuencias que buscan
Y esperanzas
(que no se quedan quietas)
Linaje de eslabones sueltos
Que interroga al presente                
             Isabel Bertero                        
Imágenes de: http://www.damianwatson.com.ar/img/pinturas/pages/esperanzas_jpg.htm
                     http://www.jorgebarboza.com.ar/obras-personajes-Jorge-Barboza.php